Empezar una disciplina nueva es un desafío, no importa si es dentro del ámbito laboral, deportivo o simplemente de ocio. Una práctica constante es necesaria para progresar más allá de lo que el talento natural puede alcanzar. ¿Pero qué pasa cuando se comienza una nueva habilidad sin talento o práctica? Se empieza de cero.
Mi camino en el mundo de las miniaturas al inicio fue uno lleno de tumultos, frustraciones y decepciones. Verán, a lo largo de mi vida nunca he sido el más adepto en las artes plásticas, y vívidamente mantengo las palabras de mi profesor de artes de la escuela mencionando que no tengo el talento ni la habilidad para ellas.
Así que dar el salto a pintar un soldadito de plástico fue una decisión que requirió varios días de pensamiento. ¿Podré pintarlos bien? ¿Me quedarán bonitos? Miles eran las preguntas que surgían dentro de mi dudosa cabeza, hasta que logré armarme de valor y comprar mis primeras miniaturas y los materiales para pintar.
Ambiciosamente me senté, sin preguntas en la mente y con el afán de callar a aquel profesor y cualquier otro mal comentario. Y ya una vez armadas las figuras, estaba decidido a realizar mi mejor creación artística, pero lamentablemente me topé con mi primer problema: no sé pintar.
¿Cuánto primer utilizar? ¿Cuánta agua debo usar para diluir la pintura? ¿Qué se supone que es una veladura? Nuevas preguntas y conceptos surgieron, acompañados de resultados que no alcanzaban los estándares impuestos por mi propia ambición.
Nuevamente, tumultuoso fue el inicio. Con el paso del tiempo fui sacando un ratito en las tardes o en las noches, y pude entender cómo pintar de mejor manera. Paso a paso fui mejorando un poco, pero sin notarlo, junto con mi avance nació un silencioso nuevo problema: el perfeccionismo.

-Mis primeras minis
Ya pintar no era un problema, sino el resultado final. ¿Cómo se supone que pinte si no me gusta el resultado de mi pintura? Y pese a que mis amigos y familiares me decían que el trabajo estaba bien, para mi cabeza no lo era. ¿Cómo iba a alcanzar mis expectativas?
En la búsqueda de la perfección estanqué mi progreso en la pintura de miniaturas. La constancia bajó e, irónicamente, la cantidad de miniaturas aumentó. Todo por querer lograr un resultado para el que aún me faltaban los fundamentos.
Así que decidí tomar un descanso, y después de unas semanas comencé a ver videos y poner en práctica lo que veía en una figura. Ya el resultado no importaba; era solo pintar y ver en qué podía mejorar y despintar, una y otra vez.
Y con el paso del tiempo logré ganar un poco de confianza, la suficiente para inscribirme en un concurso de pintura para principiantes, junto con un amigo cercano. Y honestamente, fue la mejor decisión que he tomado desde que empecé a pintar.
El concurso, siendo franco, fue una experiencia estresante, ya que a nivel personal fue la manera de probarme qué tanto he progresado, o al menos así lo veía yo. Sabía que no iba a ganar; el objetivo era solo no quedar de último.
Pero para mi sorpresa ese no fue el caso. Después de quedarme sin tiempo, sin haber podido terminar la pieza y hecho un mar de estrés y fatalismo, quedé en primer lugar. Mi interior no paraba de celebrar que lo pude lograr, sin talento y solo con horas de esfuerzo, fui capaz de ganar algo en artes plásticas.

-Mini del concurso
Y más importante aún, se me brindó el contacto para acceder a una comunidad de pintores que se ha encargado de apoyarme y darme retroalimentación. Pintores que observaba en redes sociales con admiración ahora estaban explicándome cómo mejorar.
Después de pasar un tiempo en esta comunidad todo hizo “click”. La constancia, tarde o temprano supera al talento, y pese a que sigo siendo relativamente nuevo y con millas por progresar, paso a paso los objetivos se alcanzan. Y gracias al apoyo de estos pintores pude alcanzar la paz entre la ambición y el perfeccionismo personal

-Uno de mis ultimos trabajos
Al escribir este blog, uno vuelve a ver el pasado y aquellas experiencias pasadas y por venir, que continuamente moldean mi camino en el mundo de la pintura de miniaturas. Y llegan las ganas de volver a ver atrás y decirle a mi versión anterior que tenga confianza.
Porque eso era lo que me faltaba, confianza en que podía aprender algo nuevo, confianza en que se puede progresar. Pasé tantos días dudando de mi propia capacidad que terminé negándome la oportunidad de crecer.
Así que, querido lector, no tema en tener confianza en su persona. No se niegue la capacidad de poder crecer en cualquier disciplina que se proponga. Busque rodearse de personas que lo motiven a crecer y no tenga miedo de dar saltos de fe, ya que siempre nos podemos llevar una sorpresa agradable que nos impulse a seguir adelante.

-Necron de Warhammer 40k pintado por mi