Agarrar un bisturí es más fácil que un pincel
Hay una frase que repito con frecuencia, medio en broma y medio en serio: agarrar un bisturí es más fácil que un pincel. Y no, no es una exageración dramática, es una conclusión a la que llegué después de años de intentar dominar el arte de pintar miniaturas.
Esta es la historia de cómo terminé enamorado de un hobby que me ha frustrado, retado, enseñado paciencia y sobre todo, me ha dado felicidad.
El inicio: una Comic Con y un pequeño stand…
Todo comenzó en el 2020, en lo que fue la primera Comic Con celebrada en Costa Rica. Entre stands de cómics, figuras y cultura geek, hubo uno que cambió mi vida sin que yo lo supiera: el de una tienda de hobbies.
Tenían un pequeño taller de miniaturas de Warhammer Age of Sigmar y Warhammer 40,000. Recuerdo haberlas visto por primera vez y pensar: qué cosas más bonitas. No entendía nada del lore, de las facciones, ni de las reglas. Solo sabía que esas figuras eran pequeñas obras de arte; me dio curiosidad. Pregunté, pagué el curso y pinté mi primera miniatura.
Y siendo completamente honesto… fue un desastre. Pero fue mi desastre, y eso bastó para engancharme.

De coleccionista a pintor
Al inicio me enamoré de la estética y la historia de Warhammer. Quería todo: cajas, figuras, libros, lore, ejércitos. Era una obsesión estética.
Sin embargo, con el tiempo algo cambió. Dejé de ver las miniaturas solo como piezas de colección y comencé a verlas como lienzos. Ahí empezó la verdadera travesía: aprender a pintar.
Me metí a YouTube, vi tutoriales, guías y técnicas, pero no tenía bases y realmente no entendía lo que estaba haciendo.

El encuentro que cambió todo
En un grupo llamado Hablando y Pintando vi una miniatura pintada con la técnica Non Metallic Metal. El autor era Franklin Astorga. Le escribí porque quería aprender esa técnica.
Su respuesta fue honesta: primero debía fortalecer bases. Acepté, y comenzó el verdadero aprendizaje.
La mini que me inspiro:

¡La etapa más dura!
Repetir.
Repetir.
Repetir.
Desvelarme pintando.
Intentar técnicas nuevas.
Equivocarme.
Volver a empezar.
Hubo momentos en que quise dejar el hobby. Cuando compré mi primer aerógrafo fue otra crisis: no funcionaba, se tapaba, había que desarmarlo y armarlo constantemente.
Pero no lo dejé. Poco a poco mis miniaturas empezaron a mejorar.
De mis primeras minis pintadas con mi Maestro Astorga:

Medicina vs miniaturas
Soy médico, y después de todo este viaje puedo decirlo con total honestidad: es más fácil agarrar un bisturí que un pincel. Pintar miniaturas exige una tolerancia a la frustración enorme.
Lo que me hubiera gustado saber desde el inicio
La clave es la paciencia, mucha paciencia.
Para llegar a un nivel alto hay que invertir horas, muchas horas.
Horas de práctica, de error, de frustración y de repetición.
Las cosas no salen a la primera, ni a la segunda, ni a la tercera. Hay que insistir e insistir.
Materiales
Se puede pintar con cualquier acrílico, sí, pero los materiales correctos ayudan mucho:
pinturas especializadas, buenos pinceles, buena iluminación y buena inspiración.
Pero nada sustituye la paciencia.
El consejo más difícil
Aprender a decir “hasta aquí”.
Hay miniaturas que representan el nivel que uno tenía en ese momento. Se termina, se aprende y se sigue adelante.
¿Por qué sigo pintando?
Porque me relaja, me hace feliz y me ha permitido conocer personas increíbles. Tal vez nunca pinte al nivel que sueño, pero el viaje ha valido la pena.
Al final todo se resume en tres cosas:
Buenos materiales, ganas de aprender y mucha, mucha paciencia.
Mi primer escuadron pintado con todo lo que he aprendio hasta el momento!

Consejos para alguien que desee iniciar
Si estás empezando en el mundo de la pintura de miniaturas, mi consejo es simple pero fundamental:
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Invierte en buenos materiales desde que te sea posible: pinturas especializadas, pinceles adecuados, buena iluminación y un espacio cómodo para trabajar.
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Ten mucha paciencia, muchísima. Este hobby se construye a base de horas, práctica y repetición.
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Disfruta el proceso, no solo el resultado. Cada miniatura es un aprendizaje.
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Aprende a disfrutar tus propias creaciones, incluso aquellas que no quedan como imaginabas.
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Saber cuándo decir “esta mini ya está lista” es tan importante como saber cuándo agregar más detalles.
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Entiende que llegar al nivel que deseas toma tiempo, pero todo el camino y todo el esfuerzo valen la pena.
Al final, este es un hobby para relajarse, para crear y para crecer. Y cada paso, incluso los más difíciles, forman parte de ese viaje.
Se despide Dr House